CRUCE A NADO DEL ESTRECHO DE GIBRALTAR



"Conozco el precio del éxito: dedicación, trabajo duro y una infatigable devoción hacia las cosas que quieres que sucedan" (Frank Lloyd Wright)


Todo empezó en diciembre cuando un amigo me comentó que iba a intentar el cruce del estrecho de Gibraltar en verano con su club de natación, el Club Natación Master Murcia. Le dije que me gustaría hacerlo algún día y que me contará la experiencia. 
La sorpresa fue cuando me llamó un par de semanas después diciéndome que había una baja en el grupo y que podía unirme, pero tenia que decidirme en 48 horas. Se lo conté a mi mujer y sólo me hizo dos preguntas; ¿A ti te apetece? ¿Sabes que vas a tener que madrugar muchos días para ir a nadar?. Conteste que si a las dos y me dijo, pues adelante, oportunidades así hay que aprovecharlas. Al día siguiente llamaba a mi amigo y le confirmaba. Me dijo que le mandara una fotocopia del pasaporte y 175 € de señal. 
ACNEG (Asociación Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar), es la única asociación reconocida y homologada para cruzar el estrecho. Todos los años recibe cientos de solicitudes y determina quienes y cuándo pueden hacerlo. Sólo se permite un cruce al día y el máximo número de nadadores por cruce es de cuatro. 
En enero ya teníamos confirmada la solicitud. Seríamos dos grupo de cuatro nadadores cada uno y las fechas eran el 28 y 29 de julio. 
Me trace un plan que, básicamente consistía en nadar entre 4 y 5 días a la semana por la mañana antes de ir a trabajar (unos 40 min.), dando prioridad sobre todo a las sesiones de intensidad (series). 
También el Club Master Murcia organizaría cuatro travesías de entre 6 y 14 km. para irnos "habituando" a la distancia paulatinamente.


 La distancia que separa Europa de África es difícil de afrontar. Todos vemos a diario las tristes noticias que informan de la pérdida de vidas de inmigrantes en busca de un mundo mejor. El oleaje y las corrientes donde convergen Atlántico y Mediterráneo lo hacen, además, especialmente peligroso.




5:45 a.m del 26 de julio. Suena el despertador. Habíamos decidido salir a las 7 a.m hacia Tarifa e intentar que los peques fueran dormidos una parte del viaje. Madrid-Tarifa son casi 700 km. y se tarda entre 6 y 7 horas en coche. Pararíamos a desayunar cuando se despertaran. 
El día anterior había recibido un mail de Agustín, el presidente del Club, que nadaba con nosotros, diciendo que a lo mejor se adelantaba el cruce al lunes, ya que la condiciones podían empeorar a partir del miércoles y no queríamos perjudicar al segundo grupo. En el primer grupo nadaríamos los que estuviéramos en Tarifa y yo estaba de camino.
Llegamos casi a las 3 de la tarde y por la tarde recibo un mail emplazándonos a las 8 a.m en el puerto.
Las condiciones eran buenas. Viento de poniente fuerza 3 y manejadilla. Al final se adelantaba un día.
Nos enfundamos los neoprenos y nos subimos al barco.En la zodiac va Teresa para ayudarnos con el avituallamiento y hacer fotos. Gracias!.  Empieza la aventura.


Agustín, Eulogio, Juanjo y yo

La normativa obliga a tocar tierra antes de empezar a nadar por lo que hay que tirarse del barco y nadar hacia la costa de Tarifa, tocar tierra y esperar a que se dé un pitido desde el barco que indica el inicio oficial del cruce.


Dejando atrás el faro de Tarifa. Yo con gorro azul




Los primeros metros sirven para ir cogiendo ritmo y calentar los músculos. Habíamos decidido hacer paradas para avituallarnos cada 45 minutos. Yo llevaba dos bidones con 6 geles cada uno y había calculado que bebería medio bidón cada parada. Las paradas tienen que ser muy cortas, máximo 1 minuto, ya que sino la corriente te arrastra.





Es fundamental elegir un grupo con un nivel de nado similar ya que los nadadores no pueden separarse mas de 50 metros entre ellos por razones de seguridad. Si alguno se queda rezagado, se le puede dar un toque o dos, pero a la tercera tendría que subirse al barco para no comprometer el éxito del resto. La velocidad es clave en el cruce del estrecho ya que hay momentos que hay que superar corrientes adversas y si no llevas una mínima velocidad (en torno a 3 km/h), no conseguirías ni siquiera avanzar.
Nosotros íbamos nadando en ocasiones en forma de diamante y otras en paralelo 2 + 2, manteniéndonos juntos en todo momento. 
Yo iba concentrado en deslizar bien y alargar la brazada, sin pensar en lo que quedaba y disfrutando del momento. Las condiciones eran favorables y nadábamos a una velocidad por encima de la prevista. En la primera parada para avituallarnos miré el GPS y llevábamos 3,48 km. en 45 min. Había que aprovechar la corriente a favor por que no sabíamos cuando podía cambiar y desde el barco nos decían que siguiéramos que íbamos a buen ritmo.




El Estrecho de Gibraltar lo cruzan diariamente unos 300 buques y es importante no coincidir con ellos ya que simplemente la ola que forman o los gases que desprenden pueden poner en peligro la expedición. La dirección la marca el barco de apoyo y por tanto la distancia a nadar puede variar entre 16 y 20 km. Las marcas las dan las condiciones más que el nivel de nado del grupo. En nuestro grupo Agustín y Juanjo ya habían cruzado en el 2009 y en esa ocasión tardaron mas de 4 horas.

Orca
Multitud de mamíferos marinos eligen esta zona para vivir y eso es debido a que al encontrarse las aguas del atlántico con las del Mediterráneo ocasiona que se eleve mucha flora del fondo marino quedando en suspensión y sirviendo de alimento para ellos. Por tanto es el sitio al que acuden para comer. Bancos enormes de atunes cruzan el estrecho todos los años y eso lo saben las orcas que acuden para atacarlos. No es extraño que los pescadores cuando sacan los atunes solo saquen la cabeza porque el resto lo han devorado las orcas.




Nosotros seguimos nadando a buen ritmo, el único sonido que se oye es el producido por nuestras brazadas. Nos encontramos en medio del océano a bastantes millas de tierra y la sensación de paz es enorme. Me encuentro concentrado en intentar "fluir" con el agua y mantenerme lo más relajado posible para reservar el máximo de fuerzas pensando en lo que nos quedaba todavía, cuando Agustín me da con la mano en la pierna y me señala algo en el fondo. Era un enorme Pez Luna, un pez grande y brillante como un globo y una aleta como la de un tiburón. Es el único animal que vi. De todas formas, no me preocupa. Creo que el 99% de los animales atacan solo para defenderse del mayor depredador que existe que es el hombre. Si tu no les molestas, ellos no te molestan a ti.




En la segunda parada vuelvo a mirar el GPS y marca 7,12 Km. Seguimos a buen ritmo!. Me encuentro bien y me emociono pensando en que lo estamos consiguiendo. Diviso un buque mercante rojo al fondo,  está lejos, calculo que a algo más de una milla (1.852 metros).




Mucha gente me ha preguntado que si ha sido mas "duro" que un Ironman. Es lo mismo que me preguntan cuándo hago una carrera por montaña de 100 km. Mi respuesta es siempre la misma. No es mas dura una prueba que otra, "lo peligroso no son las balas, sino la velocidad a la que van". He llegado a sentir el sabor de la sangre en la boca en un 10 km para hacer 36 minutos y sin embargo no he notado un agotamiento excesivo en algún Ultratrail de 100 km. donde el éxito era solo terminar después de estar corriendo más de 14 horas. Lo importante es llegar preparado física y mentalmente para el reto que nos propongamos, porque siempre habrá buenos y malos momentos que tendremos que afrontar.




En la tercera parada, nos dicen desde el barco que vamos a bajar de 4 horas seguro. Vuelvo a mirar el GPS y efectivamente marca 10,88 Km. Nos ponemos en marcha rápidamente y me concentro en mantener el cuerpo lo más "hidrodinámico" posible. El error mas habitual al nadar es no mantener el cuerpo plano en el agua. Lo normal es que al llevar la cabeza levantada, las piernas bajen y de esa manera actúan como un "freno" a nuestro avance. La solución consiste en bajar la cabeza. Un truco que yo utilizo es imaginarme que nado "en bajada". Primero hay que ir horizontales en el agua y luego "propulsarnos" con los brazos y las piernas. Esta claro que si hay records mundiales de niños y niñas de 14 años, la fuerza bruta no es algo prioritario en natación. Si nos "peleamos" con el agua, siempre perderemos.




La cuarta y última parada es la más rápida, apenas tiempo para dar un par de tragos y ajustarse las gafas. Parece que la corriente se está poniendo en contra a medida que nos acercamos a la costa marroquí. Algo normal debido al efecto "rebote" del agua al llegar toda la masa de agua del atlántico, que es la predominante al llevar mucha más cantidad de agua que el Mediterráneo y encontrarse con un obstáculo natural como es el estrechamiento que separa los dos continentes, europeo y africano.
Noto los brazos muy cargados y la respiración se hace cada vez mas difícil. Es tal el cansancio que tengo que parar de vez en cuando a desempañar las gafas que se me empañan de vaho... por el cansancio! Me cuesta hasta nadar en linea recta y tengo que levantar la cabeza cada poco tiempo para orientarme. Ya se divisa el Monte Musa y el faro de Punta Cires. Sin embargo parece que siempre están a la misma distancia y no avanzamos.




Sin duda los 2,5 km finales son con mucho los más duros que he pasado en mi vida nadando. Noto que me falta el aire y oigo cada vez mas fuerte mi respiración debajo del agua. Voy a un ritmo agónico para no perder el grupo e intento desconectar mi cabeza para no notar el dolor de mis brazos. Cada brazada me supone un esfuerzo titánico. Levanto la cabeza y calculo que sólo me quedan unos 400 metros. Aprieto los dientes y me imagino que es una "serie" anaeróbica a tope. Es increíble pero mi cuerpo saca fuerzas de no sé donde y acelero el ritmo. Toco las rocas de Punta Cires justo debajo del faro. Reto conseguido!!. 3 horas y 34 minutos (17 km). 6.658 brazadas! según mi GPS. El tiempo conseguido fue mejor de lo esperado y estamos entre los 70 cruces más rápidos. Yo he sido la persona 464 en conseguirlo con éxito.
Nos abrazamos y a mi se me escapa una lágrima de emoción. Me acuerdo de mi mujer, de mis hijos, sin los cuales no hubiera sido posible hacerlo. Quiero dar las gracias también a mis compañeros de travesía. Sin ellos tampoco hubiera sido posible. Me siento feliz. El mar nos ha dejado ser un poco participes de él. Por que a los elementos no se les "vence" son ellos los que nos permiten, si les respetamos, ser por un breve instante "parte" de ellos.






Cuando volvíamos en el barco, todos coincidíamos en que nos parecía increíble que hubiéramos nadado tanta distancia. De vez en cuando, nos quedabamos callados mirando la inmensidad del mar sintiendo una felicidad interior que no se puede explicar, simplemente hay que vivirla.
Al día siguiente el otro equipo de cuatro nadadores también consiguió el objetivo en 4 horas y 16 minutos (19 km). 


Reto conseguido!


Noticia en prensa

" El éxito no es la llave de la felicidad. La felicidad es la llave del éxito. Si amas lo que haces, acabarás triunfando" (Albert Schweitzer)






Si quieres mas información o que te entrene para ayudarte a conseguir tus retos no dudes en mandarme un E-Mail a: luis.arriba@gmail.com

Comentarios

Luis Díaz ha dicho que…
Que envidia de aventura!
Sale una media alrededor de 1´15´´ los 100?
Madre mía, que locura!

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